miércoles, 27 de julio de 2011

Lorem ipsum

"Lorem ipsum vim ut utroque mandamus intellegebat, ut eam omittam ancillae sadipscing, per et eius soluta veritus", es una frase que recordaran quienes trabajan en diseño gráfico o el desarrollo web, esta frase  ha sido utilizada por tipógrafos desde hace aproximadamente 1500 años, como una especie de texto que  grafica la composición de las páginas para la  impresión y ahora, en los medios electrónicos tales como el software gráfico se utiliza para mostrar como se verá el espacio, la diagramación o el diseño cuando el texto real se coloque. Esto se realiza principalmente para que el lector no preste atención al contenido y se concentre en la imagen.

         La frase se extrajo de un libro en que Cicerón teorizaba sobre ética, alrededor del año 45 a. C., y significa lo siguiente: "A nadie le gusta el dolor para uno mismo, salvo que lo busque y desee tenerlo, solo porque es dolor." el texto original de Lorem Ipsum viene de las secciones 1.10.32 y 1.10.33 de "de finibus bonorum et malorum" (los extremos del Bien y del Mal). Cicerón relata un argumento de ficción en que presenta la teoría filosófica del hedonismo, basada en la búsqueda del placer y la supresión del dolor como objetivo o razón de ser de la vida.


         Según la traducción al ingles de H. Rackham 's 1914[1] el texto completo diría más o menos lo siguiente ( la traducción al español y el destacado es mío):

                            “Sin embargo, debo explicar a usted cómo toda esta idea equivocada de denunciar el placer y alabar el dolor nació y  te daré una explicación completa del sistema, expondré las enseñanzas reales del gran explorador de la verdad, el maestro constructor de la felicidad humana. No se rechaza, o evita el placer propio, por que es el placer, sino porque los que no saben cómo buscar el placer racional encuentran las consecuencias que son extremadamente dolorosas. Ni tampoco hay alguien que quiere o persigue o desea obtener el dolor propio, porque sea el dolor, pero a veces se producen circunstancias en que el trabajo y el dolor pueden procurarle algún gran placer. Para tomar un ejemplo trivial, ¿cuando nosotros nos comprometemos en el ejercicio físico trabajoso, si no es para obtener alguna ventaja de ello? Pero además, ¿quién tiene derecho a criticar a un hombre que opta por disfrutar de un placer que no tiene consecuencias molestas, o uno que evita un dolor que no produce ningún placer resultante?

         …Estos casos son perfectamente simples y fáciles de distinguir.
En una hora libre, cuando nuestro poder de elección es ilimitado y nada impide que seamos capaces de hacer lo que más nos gusta, todo placer ha de ser acogido y evitar todos los dolores. Sin embargo, en ciertas circunstancias y debido a las demandas del deber o las obligaciones de las empresas, con  frecuencia ocurre que los placeres tienen que ser reprimidos y aceptadas las molestias. El hombre sabio por lo tanto, siempre tiende en estas materias a este principio de selección: rechaza los placeres para obtener otros placeres mayores, o de lo contrario sufre dolores para evitar peores dolores”.

         Habiendo hecho esta pequeña introducción les explicaré las razones de por que escribo sobre esas frases, y bueno, principalmente porque resultan bastante útiles para la interpretación de lo que es nuestra realidad contemporánea y por que servirá como metáfora del sometimiento y conflicto ético que plantea la dominación de la tecno-estética de la imagen en la actualidad, y de esta forma aportar con algunas reflexiones críticas sobre la contingencia nacional, impregnada de una fantasmagoría en el sentido Benjaminiano, encarnada en un monopolio de los medios de comunicación.

         En el texto de Cicerón, se aborda el tema del placer, en el sentido del bien, de hecho, como el único bien posible y por lo tanto como el fundamento de la vida moral. Sin embargo, este hedonismo postulado por la escuela Epicureista, se diferencia del utilitarismo del siglo XVIII, el cual pone el bien en el placer del máximo numero de personas posible, es decir, en la utilidad social, es aquí donde comienza a desvirtuarse el concepto de hedonismo, para transformarse en la búsqueda indiscriminada del placer, el placer para olvidar el sufrimiento de la escisión del sujeto, el placer por el placer. El abuso reiterado de los placeres puede alienar, exclusivizar y mecanizar la conciencia, humana causando diversos trastornos en la conducta, y eso fue justamente lo que se logro durante gran parte de la modernidad y hoy en la actualidad con el desarrollo de la industria y la tecnología, llevada a una escala masiva para satisfacer el placer de las masas, es más, para venderles el placer, para que aquello que, en el hedonismo de la escuela  Epicureista, era la búsqueda del placer individual, como parte de un equilibrio interno, se transformara en un hedonismo vulgar propiciado por la sociedad de consumo.
        
         En el ensayo Aesthetics and Anaesthetic: Walter Benjamin´s Artwork Essay Reconside[2], Susan Buck-Morss relaciona este texto de Benjamin con el concepto de fantasmagoría para entender la crisis del concepto de experiencia en la modernidad y como el nacimiento de una tecno-estética donde la vista es el sentido privilegiado de la conciencia contemporánea, donde la articulación entre ética, estética y anestésica conforman una triada puesta en valor y aplicada desde la producción visual.

         Esta triada no es otra cosa que el uso político (en tanto ejercicio del poder) de las imágenes y los productos estéticos, que se instauran como un bien de consumo (el placer como bien de consumo) en un contexto sobre saturado de estímulos, la violencia de la ciudad, los accidentes, atochamientos, las jornadas abusivas de trabajo repetitivo o mecanizado, y la frustración en que vive gran parte de la sociedad chilena. La alineación en que se encuentra Chile, tiene que ver con el concepto de shock, un residuo psicológico heredado, en gran parte, de la dictadura o más bien las dictaduras y posteriormente utilizado como estrategia comunicacional por el neoliberalismo, que supone una destrucción del poder del organismo humano para responder políticamente y, a su vez, la construcción de una fantasmagoría tecnológica colectiva como el narcótico que les permite seguir viviendo a aquellos mismos que aliena. Así, la tecnología tendría, en el plano de lo colectivo, la función anestésica que tiene una droga en el plano individual”[3].  Y las drogas causan placer, y es por eso que a las elites no les conviene terminar con el consumo de drogas, solo les interesa controlarlo, ya que la droga adormece y mantiene un estado de conciencia incapaz de responder políticamente a los abusos e injusticias del propio sistema social.


         Es así como el contenido de la programación televisiva y la producción visual y estética comercial cumple una doble función, por un lado ejerce el chock, mostrándonos repetitivamente, el último asesinato en el metro, el atentado con bomba en Oslo, las guerras de “pacificación” de Estados Unidos y su extensión mundial la ONU, o como la “Prensa Canalla”, como es habitual llamarla en Chile por los Blogeros y medios independientes, nos presenta siempre el lado destructivo de las protestas sociales, el temor de los vecinos, la misma molotov cayendo una y mil veces para que en la conciencia sea un verdadero bombardeo. 

 Y por otro lado, son estos mismos medios los que proporcionan la droga, la anestesia necesaria para que esta población shockeada no actúe, y no solo no actúe, sino que además disfrute de su propia autodestrucción y opresión. Ahora bien, coincidiendo con Susan Buck-Morss “El mundo-imagen es la superficie de la globalización. Es nuestro mundo compartido. Empobrecida, oscura, superficial, esta imagen-superficie es toda nuestra experiencia compartida. No compartimos el mundo de otro modo. El objetivo no es alcanzar lo que está bajo la superficie de la imagen: sino ampliarla, enriquecerla, darle definición, tiempo. En este punto emerge una nueva cultura”. A lo que solo habría que agregar que toda cultura se establece, en gran parte, como una acción político-estética no solo en el sentido ideológico, sino también en la vida diaria, a través de nuestras interacciones y experiencias cotidianas. Dicho esto, tal vez tal vez podamos pasar de la resistencia a la creatividad.    

        



[1] Extraido de: http://fusiontribal.wordpress.com/category/curiosidades/page/5/
[2] BUCK-MORSS, Susan. "Aesthetics and Anaesthetics: Walter Benjamin Artwork Essay Reconsidered", en October 62. Otoño (1992):3-41.
[3] Ciancío M. (2010) Benjamin y otras miradas. Sobre el concepto de fantasmagoría. En http://www.constelaciones-rtc.net/02/02_09.pdf

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